EL FUTURO ES LATINO: UNA CONVERSACIÓN CON EL COREÓGRAFO PEPO SILVA
Este año, el coreógrafo y bailarín chileno Pepo Silva fue invitado a dirigir la producción de danza más importante del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Se embarcó en la idea de construir una obra que retratara sus orígenes y conexión con sus ancestros, pero no los encontró en ninguna parte. Así nace MAJAMAMA, un revoltijo coreográfico que habla sobre la identidad latina, la imposibilidad de rastrear un único origen y la potencia transformadora de lo inclasificable. “Nuestros pueblos tienen su sabor. Hay otros colores, tejidos, texturas y entramados. Hay algo en la cocina, en el trato, algo con lo que creo que tenemos que resistir”, dice Silva.
x Florencia Rioseco Retamal
Sobre Latinoamérica crece un estereotipo de mar y palmeras del cual artistas como Karol G y Nathy Peluso han sacado provecho para abrirse paso en aguas internacionales. Antes de eso ya lo habían hecho múltiples personalidades con una lista inacabable que va desde la performer brasileña de origen portugués, Carmen Miranda, hasta la dupla que conforman los cubanos Emilio y Gloria Estefan.
La industria de la música y el entretenimiento ha imaginado que aquí abajo en el sur del mundo, todo es Caribe, pero MAJAMAMA llega a GAM con una reflexión distinta. Una fotografía en la que no solo se exhibe la alegría y la celebración, sino también un paisaje en duelo, una especie de herida eterna y una búsqueda por orígenes indefinidos.
“Me parece revolucionario pensar cómo eso indescifrable, inclasificable, nos hace difuminar barreras territoriales y deja fronteras mucho más diluidas”, dice el coreógrafo y bailarín nacional Pepo Silva (36), quien en 2025, un año marcado por discursos anti inmigrantes y latinos, recibió la invitación a dirigir la producción más importante de danza del Centro Cultural Gabriela Mistral que llega a sus salas a partir del 28 de noviembre.
La Real Academia Española reconoce al vocablo chileno ‘majamama’ como sinónimo de desorden y confusión, fuente de inspiración de Silva para construir una coreografía con cuerpos cuyas raíces son desconocidas, pero que convergen en un futuro común: una fuerza latina sin precedentes.
PH: Mila Belén (@mila.belen_).
¿Por qué MAJAMAMA propone hablar de lo LATINO y no de lo mestizo?
“El mestizaje es la narrativa del pueblo que triunfó sobre otro, que logró diluirse hasta borrarse. No fue consensuado”.
Ahí se instala el primer conflicto con la palabra: lo mestizo es denominado desde lo blanco. Hay una imposición de la palabra, una limpieza y una romantización que si bien podemos resignificar, creo que es importante señalar. Somos mestizos bajo la percepción de otros, pero debido a un gran problema, a una gran violación, a un robo, a un saqueo, a un exterminio, a una invasión, sobre todo, a una invasión. Cuando hablamos de mestizaje hablamos de una herida colonial, porque somos hijos de madres violadas. Ahí me conecto con el libro Madres y huachos: alegorías del mestizaje (1991) de la escritora y antropóloga chilena Sonia Montecinos, por ejemplo.
¿Cuál es la potencia que tiene la danza para hablar de eso?
La danza per sé es ancestral. Las expresiones artísticas en las que el cuerpo está involucrado nos invitan a un tipo de conexión que se vincula al ritual, a abrir espacio para hacer presente lo invisible, y lo invisible es indescifrable, inclasificable, no se puede ordenar, no se puede poner en palabras. El cuerpo no miente, tiene esa posibilidad de dejar interpretaciones a cada persona: lo que yo hago y cómo tú lo recibes es un acto de comunicación muy honesto.
Cortesía GAM.
Eso es lo viene a traer la MAJAMAMA…
Claro, es que en el cuerpo está la historia, la sangre, esa diversidad latina, es ahí donde está el sabor, que es una cosa impagable, inevitable e inminente en estos territorios. Las caderas aquí en Latinoamérica son nuestras y no mienten, como dice la Shakira. Entonces, pensarnos desde ahí es entender lo que somos como LATINOS: una potencia, una fuerza champurria, como dice la escritora mapuche Daniela Catrileo. Con eso, el sistema tiembla, cuando no nos puede ordenar, no nos puede poner en moldes, no puede hacer de eso un objeto vendible ni ponerle nombre.
EL SISTEMA TIEMBLA ENTRE MAR Y PALMERAS
“Creo que hay figuras que de una manera muy generosa traen perspectivas que abren otras capas de lo latino. No sólo lo que está en la postal. Quizás ahí está lo revolucionario de esto, porque hoy en día lo latino está en el centro del mainstream, pero sólo algunas partes, hay otras que aún no pueden estar ahí, que no son fáciles de copiar”, comenta el coreógrafo.
En Chile abunda la idea de que somos distintos a los “otros latinos”, incluso que “no tenemos sabor”.
Sí creo que las personas más al sur tuvimos una colonización un poco más severa, con menos cruces. Ojo: no digo que no hubo, sí que hubo, pero menos que en Centroamérica. Pero no por eso me siento menos latino. Nuestros pueblos tienen su sabor. Hay otros colores, tejidos, texturas y entramados. Hay algo en la cocina, en el trato, algo con lo que creo que tenemos que resistir. Todos quienes habitamos este lugar lo tenemos, porque no es solo una cuestión de la raza, es una cuestión del territorio en el que nos toca vivir, la música que nos toca escuchar. El sabor es una contaminación, una transformación, una mutación constante.
PH: Mila Belén (@mila.belen_).
Al igual que en Estados Unidos, en Chile ha surgido mucha xenofobia, sobre todo en contra de esos “otros latinos”. Yo me imagino MAJAMAMA como un gran malón de lo que es latino, con toda la migración incluida. ¿Qué opinas de eso?
Quisiese llevarlo más allá de la migración. Tiene que ver con una manera en la que opera el ser humano contemporáneo. Se ha ido cultivando un miedo a lo que no sabemos, lo que no se puede ordenar o clasificar. Existe falta de empatía. Y para mí la empatía solo se logra cuando volvemos a cuestiones más fundamentales del ser humano, como la compasión, por ejemplo.
Hemos hablado de la idea de que la colonialidad es una herida con la que cargamos. ¿Qué crees que implica hablar de colonialidad hoy?
“Silvia Rivera Cusicanqui lo expresa muy bien con la idea de lo ch’ixi: somos una masa grisácea, no heterogenea”.
Creo que Latinoamérica para mí es una potencia por eso, porque es un territorio difícil de ordenar. Esa es la impronta postcolonial de MAJAMAMA: pensar que el futuro es latino, porque es diverso e innombrable. Lo colonial vino a poner orden, y nosotros el orden lo rebatimos con organización. Creo que aquí las luchas sociales generalmente son organizaciones de cosas, de nuestra pluralidad camaleónica.