Todavía sonaban los ringtones en los Nokia 5200 y le dábamos like a los Fotolog cuando, en medio de ese paisaje, Javiera Mena le cantó a una juventud que parecía eterna. Poco más de media hora dura el álbum que sobrevivió al MP3 y que hoy, 4 de octubre, cumple 20 años desde su lanzamiento en Chile. Aquí, diez fans vuelven a Esquemas Juveniles para narrar las historias que no aparecen en los créditos: los recuerdos que quedaron atados a sus canciones.
x Isidora Pinochet Venegas
Últimamente parece imposible evadir la nostalgia. Queremos volver a la ropa que vestíamos, a una época que desde el presente parecía haber transcurrido más lento. A quienes fuimos antes de que todo quedara registrado. No es casualidad. Ahí es cuando miramos hacia atrás, buscando alguna señal de que alguna vez fuimos capaces de imaginar algo distinto.
Javiera Mena tenía apenas 23 años cuando escribió el calor de las primeras veces. De la mano del electropop y en solo 46 minutos, Javiera Mena ancló para siempre el ardor en la garganta de una generación que lloraba su primer amor mientras gritaba por una educación gratuita.
Y, entonces, suenan los sintetizadores.
Es 2006 en Chile y todo parece pasar al mismo tiempo. Michelle Bachelet, la primera y única presidenta de nuestra historia, llega a La Moneda, y nueve meses después muere el dictador Augusto Pinochet.
Afuera, se discute el país que viene; adentro, cada unx vive su propia pequeña revolución. En medio de todo eso nace Esquemas Juveniles.
Hoy, el debut de Javiera Mena acumula más de 37 millones de reproducciones en Spotify. Sus diez canciones siguen sonando en audífonos que ya no necesitan cables, coreadas incluso por jóvenes que no habían nacido cuando el disco apareció. Porque esos besos escondidos, esos llantos con la puerta cerrada no han cambiado tanto. Esos dolores son los mismos que hace veinte años atrás.
Mientras crecíamos y el tiempo pasaba, Esquemas Juveniles siguió sonando. Y sus fans lo saben muy bien.
Al siguiente nivel
A veces un disco refleja tu vida, a veces es parte de ella y otras lo defiendes con tu vida. Eso me pasó el verano del 2008, cuando estaba haciendo la práctica en un diario que hoy no existe.
Teníamos cierre y era pasada la medianoche, pero tuve la sensación de que no pasaba nada si me iba en micro. Me subí, prendí mi discman y puse la música a todo volumen. Todavía lo recuerdo, era un aparato grande que mi cuñado había dado de baja y me había prestado porque el mío se había roto. El compartimiento de las pilas estaba reforzado con scotch y a ratos las pistas se saltaban, pero cumplía.
Al bajarme en el 29 de Gran Avenida decidí tomar una calle iluminada, pero solitaria, para llegar a mi casa. No me saqué los audífonos y mientras aceleraba el paso, tuve la angustiante sensación de que alguien me seguía. Entonces, un tipo se me puso delante y sacó un cuchillo para amenazarme. “Pásame el personal”, me dijo con voz intimidante, y yo, congelada, lo saqué de mi mochila y se lo pasé.
No sé dónde saqué el habla, pero antes que escapara pregunté tímidamente: “¿me dejai el disco?” El gallo me miró sorprendido y preguntó: “¿te gusta mucho?” En ese momento recordé la emoción que tuve cuando lo compré la noche de su lanzamiento. Cuánto había esperado por escuchar todas esas canciones en su versión final. Cómo las había conocido en distintas versiones, con una banda que iba cambiando con el tiempo, en demos descargados de Soulseek, pirateadas para mí por el niño que me gustaba. El mismo que me llevó a su primera tocata, la que se convertiría en la primera de miles. Cómo disfrutaba de esas melodías que me parecían tan bellas y delicadas, de descifrar las letras e imaginar que eran para mí. Entonces afirmé con la cabeza y dije que sí. No me equivoqué: el tipo abrió el discman, me lo pasó y se fue.
A los segundos llegué a mi casa y conté todo. Mi papá quería salir a buscarlo y cobrar venganza. Le dije que no, que no me había robado nada importante, que aún tenía en mis manos el Esquemas Juveniles, mi disco favorito.
-Daniela Ruiz Espinoza (41), Santiago.
Esquemas juveniles
Tenía 10 años e iba en el auto con mi papá cuando escuché por primera vez Sol de Invierno. Yo le pregunté de quién era, él me dijo que de Javiera Mena, una artista chilena que había descubierto hace poco. Me gustó tanto que escuchamos la canción en bucle durante todo el viaje.
Tiempo después y por cosas de la vida, nos distanciamos un año; él es abogado, reservado y serio, pero dejar calmar las aguas y la música que compartimos nos devolvió la conexión. De a poco, ha cambiado. Se ha ido sensibilizando, algo impensado en el pasado, desde que empezó a tocar piano.
Hoy cuando nos vemos y hacemos mini carretes, escuchamos a Javiera Mena. La discografía Esquemas Juveniles y Otra Era tienen nuestro nombre, me recuerdan, nos recuerdan, nuestra relación.
-Sofía Larredonda (26), La Reina.
Como siempre soñé
Los primeros compases acompañan nuestro andar tembloroso, atónito, desbordado. Al salir al patio vi, por primera vez reunidas, las caras de todas las personas que he amado, incluso aquellas de quienes no estaban ahí.
Para cuando empezó el coro, supe que la tormenta que azotaba la ciudad se había disipado. Desde entonces, me gusta contar que Javiera Mena ofició nuestro matrimonio. Que sucedió en la casa del MEMCh, rodeadas de amores y de esa historia infinita de las que nos antecedieron, y de fondo nuestra canción favorita: Como siempre soñé.
-Yose Fernández (32), Ñuñoa.
Sol de invierno
Escuché por primera vez Sol de Invierno a mis 17 años, en la absoluta oscuridad de mi pieza. Solo mi celular iluminaba mi cara y estaba apoyado en la pared con la espalda encorvada, hipnotizado por la melodía y la imagen del álbum. Llegué a la canción por el cabro que me gustaba en esa época.
Duró poco. Ese mismo año dejamos de ser amigos, pero hay ocasiones donde escucho la canción, en las que él aparece como un destello interconectado con el recuerdo de mi yo adolescente, que aún espera en la plaza campo adentro.
-Daniel Valentín Moya (23).
Cámara lenta
Cámara lenta ha sido mi canción número uno desde 2023, incluso llegué en un año a escucharla 688 veces. Tenía 14 años cuando la escuché por primera vez, justo esa edad que imagino que la Javi tenía en la cabeza cuando escribió Esquemas Juveniles.
Conocí el álbum por mi hermana, pero me quedé porque aquí encontré un refugio. Me acompañó mientras intentaba salir de mi depresión. Y, como persona neurodivergente, también encontré en sus sonidos la calma. Hay algo en esta instrumental que parece bajar el volumen del mundo. Como si por unos minutos todo pudiera moverse más despacio, más en paz.
Ahora estoy a punto de cerrar mi etapa escolar y es fuerte pensar cómo me ha acompañado durante toda mi adolescencia. Y que, sin pensarlo, se convirtió en parte de mi forma de crecer.
-Ari Troncoso (17), Estación Central.
Casan (no puedo bloquear lo que quiero dar)
Escucho a la Javiera Mena de pibito y desde mis 12 años que el Esquemas Juveniles me acompaña. Mi fanatismo por ella ha marcado mi paso por un liceo de hombres, la adultez universitaria y, ahora, mi vida recientemente desempleada.
Para celebrar el décimo aniversario del álbum, el 4 de septiembre del 2016, la Mena iba a hacer un concierto en el Teatro Caupolicán. Semanas antes del show la productora lanzó un concurso: había que mandar un dibujo para ganar dos entradas. Yo nunca he sido muy bueno dibujando, pero filo, dije, y haciéndome el chistoso dibujé en paint la portada de su segundo disco. Había que escribir sobre el proceso, me acuerdo que puse que hice el dibujo mientras cargaba el celular para salir a jugar Pokémon Go (muy 2016).
Para celebrar el décimo aniversario del álbum, el 4 de septiembre del 2016, la Mena iba a hacer un concierto en el Teatro Caupolicán. Semanas antes del show la productora lanzó un concurso: había que mandar un dibujo para ganar dos entradas. Yo nunca he sido muy bueno dibujando, pero filo, dije, y haciéndome el chistoso dibujé en paint la portada de su segundo disco. Había que escribir sobre el proceso, me acuerdo que puse que hice el dibujo mientras cargaba el celular para salir a jugar Pokémon Go (muy 2016).
Días después la productora avisó que me gané el par de entradas.
El día del concierto, la pasé espectacular, incluso mis delirios de fanático adolescente me hicieron jurar que la Mena me apuntó mientras cantaba. Yo era el fan más feliz del planeta. El concierto me gustó tanto que cuando llegué a mi casa sentí la necesidad de agradecerle por el concierto tan bonito, adjuntándole todos los dibujos de sus portadas que hice en paint, porque en ese hilo de sueño fanático semanal, juré que le gustaron.
Nunca me respondió.
-Darío Catalán.
Cuando hablamos
La primera vez que escuché Esquemas Juveniles habían pasado 17 años desde su lanzamiento. Era 2023 y todavía no sabía que ese disco iba a terminar acompañando una parte tan grande de mi vida. Empecé a escuchar su discografía como quien encuentra un lugar donde ya estaban escritas cosas que todavía no sabía cómo decir. En 2025 Inmersión se convirtió en mi álbum más escuchado del año. Había pasado 25.633 minutos escuchando su música y, para mi sorpresa, aparecía como su segunda oyente a nivel global.
Y entonces llegó el 31 de mayo de 2026.
Estoy en el Caupolicán cuando comienza Esquemas Juveniles. Suena el primer acorde y no sé muy bien qué hacer con todo lo que estoy sintiendo. No puedo explicar la atmósfera que se crea.
Ahí entendí cuánto había calado esa poesía melódica en mi alma de adolescente lesbiana y pensativa. En estas dos décadas, sus canciones han acompañado las primeras rupturas, las conquistas, las noches de incertidumbre y las versiones adolescentes de miles de personas. También las mías.
-Fernanda Madariaga (17), La Florida.
Está en tus manos
El mismo año que se lanzó Esquemas Juveniles, entré a un liceo de niñas y empezaron a gustarme algunas compañeras del colegio. Venía de una crianza religiosa, era tímida, pero dentro de ese colegio apareció una versión de mí que solo conocían mis amigas. Escuchar el disco era descubrir que no estaba sola. Que el deseo, la incertidumbre, la intensidad de enamorarse y el miedo al rechazo eran experiencias compartidas.
Un año después conocí a mi primera polola. Ella fue mucho más valiente que yo y salió del clóset de una: gracias a nuestra relación entendió que estaba enamorada de otra chica… y que esa chica también la quería. Así fue como mi primera relación se desmoronaba mientras otra se fortalecía.
Me acuerdo que nos juntamos en el Forestal a conversar. Ella llevó una carta escrita para no olvidar nada de lo que quería decirme. Yo la escuché con el pecho apretado. Cuando terminó, me ofreció un abrazo que no le di. Así terminó nuestra historia. Conmigo hundida en la tina, escuchando sin parar esta canción.
Con los años, mi corazón adolescente sanó y el disco tomó otro sentido. Al final, el único corazón que Esquemas Juveniles nunca terminó rompiendo fue el mío.
-Fernanda Montes de Oca.
Yo no te pido la luna
Cuando pienso en Javiera Mena, pienso en mi mamá. La conocí por ella. Tenía 12 años y vivíamos juntas en una pieza en Iquique. Quizá por eso su música se mezcla con la intimidad de esos días. Esquemas Juveniles sonaba mientras hacíamos aseo y cantábamos al unísono. Entre todas, recuerdo esta, que además es nuestro apellido.
Este disco guarda miles de emociones y recuerdos que re-visito cada vez que suena. Por eso, este año decidí tatuármelo. Ahora llevo a la Javi a mi espalda. Pero, de alguna forma, también llevo a mi mamá y a la magia que solamente transmite la música.
-Belén Luna (23), Iquique.
Perlas
Lo escuché por primera vez a mis 15 años. Sentí que conectaba con cada letra y también caí en dedicar algún tema del disco a alguien que no se lo merecía.
Una vez fui a una firma de discos de la Javi y le mostré mi totebag de Esquemas Juveniles. Me dijo: “¿Tienes 15 años y te gusta ese disco?”, como que me encontraba muy chica para escucharlo.
El disco me siguió acompañando para mi cumpleaños 16. Ahí pedí una taza de Esquemas Juveniles y la subí a TikTok. También para mis 17, cuando pedí una torta con su portada. El video de mi cumpleaños se hizo viral y la mismísima Javi me lo comentó.
Ahora que ya tengo 19 años, me da risa conocer gente nueva y que varios me digan: “Amiga, yo compartí tu video de Esquemas Juveniles” o “¿Tú eres la del video?”.
He escuchado este disco como cuatro veces en vivo y nunca me cansaré de hacerlo. Así que gracias, Esquemas Juveniles, por traer cosas tan lindas a mi vida.