el diablo viste a la moda 2

"POR LA MIERDA, EL PERIODISMO AÚN IMPORTA"

En esta nueva entrega de #LaDosis, nuestro periodista Nicolás Urquiza Zurich se sumerge en la esperada secuela de El Diablo Viste a la Moda. Invitado a la avant premiere, narra desde su asiento la actual crisis del periodismo, la relación inacabada de Miranda-Andy y el sueño de sentarse en una redacción sin el temor a ser despedido.

x Nicolás Urquiza Zurich

Estaba trabajando, sentado en una silla funcional pero que cruje y le faltan tornillos, cuando se estrenó el trailer de ‘El Diablo Viste a la Moda 2’. Estaba esperando el “OK” para enviar un comunicado de prensa, mientras me imaginaba recorriendo la ciudad en busca de historias atractivas para contar. No quise verlo para ir al cine sin expectativas, sobre todo considerando la maldición de las secuelas de películas icónicas: explotar las referencias y recibir el odio de fans y la crítica por no dar el ancho. 

Las semanas pasaron y yo seguía frente al mismo escritorio. Pero luego, entre sueños lúcidos y la performance laboral, aparecí sentado en una sala de cine, invitado a la avant premiere de la película protagonizada por la dupla de Anne Hathaway y Meryl Streep. En menos de 10 minutos pude empatizar de manera visceral con Andy Sachs cuando gritó: “Journalism still fucking matters!” (“¡Por la mierda, el periodismo aún importa!”).

Segundos antes, junto a su equipo habían recibido un mensaje de texto informándoles de su despido masivo por recorte de presupuesto. Los periodistas-adultos jóvenes que tenemos entre 25 y 35 años hemos escuchado o vivido esa historia más veces de la que nos gustaría. Las llamadas “desvinculaciones” de Copesa y El Mercurio entre 2020 y 2023, los cierres de distintos medios, el cementerio digital de revistas o incluso el despido de encargadxs de comunicaciones en los ministerios del gobierno de José Antonio Kast dan cuenta de ello. El mensaje fuera y dentro de la pantalla se escucha fuerte, pero lo esconden con discursos afirmando que “la gente ya no lee” para reemplazar historias necesarias con notas que alimenten el clickbait.

Pasaron 20 años sin que supiéramos qué fue de la periodista y ex asistente de Miranda Priestley, mientras lxs niñxs que vimos la película crecimos y hoy buscamos estabilidad laboral en campos sobrevendidos con sueldos ridículamente bajos para la carga de trabajo. Andy estuvo 15 años viviendo de la manera en que muchxs periodistas soñamos desde que conocimos el oficio, viajando y contando historias en un medio de comunicación grande. Y todo terminó en menos de 5 segundos, en sintonía con el discurso de quienes se declaran expertos en la materia y llevan décadas vaticinando el fin de los medios de comunicación en papel, como sucedió con Runway.

Sachs y sus amigos se quedan sin trabajo y se preguntan (literalmente) a qué precio pueden vender sus principios para pagar sus arriendos. Se debaten entre escribir la memoria de un chihuahua de Paris Hilton o un libro con todos los detalles de la vida de Miranda.

Antes de tomar esta última carta, que podría significarle más de 100 mil dólares a Andy pero el fin de la carrera de la editora, la periodista recibe un salvavidas para seguir escribiendo, solo que bajo el paraguas de Runway que se encuentra en medio de un escándalo comunicacional.

el diablo viste a la moda 2

La dinámica entre las protagonistas revive con las características clásicas de la primera película, pero lo hace en un 2026 que cancela a personas por acciones que hace 20 años eran normales para Priestley y con colegas Gen Z que cambian los esquemas, menos el de ellas. Andy es llamada para salvar la revista y atraer a un público lector que describen como inexistente. “Estás aquí para escribir artículos y que los lean. Cuando eso pase podrás interrumpir la reunión”, le lanza Miranda a la periodista en la primera pauta juntas para el número digital de Runway

No pude dejar de sentirme identificado en las casi dos horas de película. Mi real pasión está en un medio de comunicación que creamos junto a otrxs periodistas y que me significa trasnochar y tener doble jornada (la segunda no remunerada, hasta ahora). Me vi en Andy quedándose hasta tarde escribiendo solo para que tu equipo y amigos (si tienes suerte) lean tus reportajes.

“Ningún artículo movió la aguja”, le repiten. Escribir notas sobre agua de coco, técnicas de peeling, mientras esperamos hacer “periodismo de verdad”. Ver las reducciones y fusiones de medios, saber que la publicidad manda y que vale más la Inteligencia Artificial que simplifica todo para que lo consumamos en menos de un minuto.

Me sorprendió ver cómo una película ícono de la cultura pop de los 2000 logró una secuela que además de moda y glamour (que amé más allá de los comentarios que decían que serían de mal gusto), abordaba de manera tan honesta y crítica la crisis de los medios y el control de las narrativas del siglo XXI en manos de los mismos de siempre. Quisiera hablar con Andy sobre esto, o con mis amigxs periodistas que lo viven a diario.

Pero no todo fue trágico. Genuinamente me reí y emocioné, registré en mi cabeza las frases que probablemente veré en totebags y poleras desde hoy, y disfruté mucho el soundtrack y las apariciones especiales de artistas que admiro compartiendo pantalla con Streep y Hathaway.

¿Qué pasa con el libro que podría destruir la carrera de Miranda? ¿Andy logra salvar Runway gracias al periodismo o recibe un “eso es todo”? Las respuestas no las daré porque si hay algo que respeto es hablar de películas sin spoilers. Espero con ansias verla de nuevo y que esta historia no se disipe tan rápido como los reportajes que nos gustan (y necesitamos) seguir leyendo. 

That’s all.