denominación de origen

NO SON TRENZAS, SON CHORIZOS: LA BATALLA DE LA LONGANIZA A OJOS DE UNA CHILLANEJA

‘Denominación de origen’ es el nombre de la película que ha generado expectación en los cines nacionales durante la última semana. El director Tomás Alzamora retrata en la cinta la batalla entre San Carlos y Chillán para adjudicarse el título donde habría comenzado todo: el origen de la longaniza. Choripanes, identidad y familia es lo que ofrece esta ficción con tintes de documental. La periodista Valentina Medina fue una tarde al cine a encontrarse con ese pasado que todavía saborea en la boca. Nacer en Chillán, dejar la carne y pedir por favor que en su presencia no cocinen más longanizas. Es que todavía recuerda el sabor, ¿y quién no?

x Valentina Medina Delgado

Tenía nueve años cuando acompañé a mi mamá al local de las Cecinas Bengoa en Chillán. En un par de horas nos iríamos a la cordillera a unas cabañas en la localidad de Los Lleuques, donde nieva en invierno y los chillanejos suben a jugar. La señorita del mesón me ofreció un chicharrón de muestra, un pedazo de grasa de cerdo ahumado. Es el primer registro de mis recuerdos donde pensé que la carne era lo mejor. No sé qué cara le habré puesto a mi mamá porque entusiasmada me dijo que de eso mismo estaban hechas las longanizas que llevábamos para comer.

Nacer y vivir en Chillán fue crecer entre bromas, chistes y memes sobre la longaniza y el choripan. Es lo primero de lo que te hablan cuando lo mencionas. Pero es verdad, si eres chillanejo mucha de tu vida está rodeada de longanizas.

Una de mis compañeras del colegio era la nieta del fundador de las Cecinas Villablanca. El papá de un compañero de mi hermano menor tenía una carnicería que abastecía los eventos colegiales con longanizas. En el centro hay un mercado exclusivo de carnes y longanizas, tiene un olor ácido y denso, donde la gente se sienta a comer. En el mercado del frente hay recuerdos de longanizas en forma de llavero, servilleteros, calendarios y más. La imagen de la longaniza vende.

denominación de origen

Sentía vergüenza por ser reconocida por eso, pero después de ver ‘Denominación de Origen’ parece que fue un privilegio que los sancarlinos no pudieron tener. La película, escrita y dirigida por Tomás Alzamora, nos cuenta sobre un grupo de locales de la ciudad que reclaman que la longaniza les pertenece, todo esto luego de ganar un concurso que premiaba a la mejor. Pero el título les es arrebatado por no vivir en Chillán, la autoproclamada cuna del embutido.

Frente a esto, los cuatro personajes principales, un longanicero, una dirigente, un DJ y un abogado forman el Movimiento Social Por la Longaniza de San Carlos, el MSPLSC, hacen todo lo que está a su alcance para probar lo que dicen y salvar el orgullo de su ciudad. Hablan con investigadores, historiadores y científicos. Eso es lo que hace especial a la película, no documental, sus personajes locales. El lenguaje, tanto visual como de guion, es lo que se ve, es lo que se encuentra en la región. Esta es una película, pero es real. Y qué más verdadero que lo tangible de la longaniza. Nada relativista, la longaniza es la verdad absoluta.

Los chillanejos y sancarlinos nos hemos peleado por ser el chiste de los demás. Pero solo nosotros podemos ver los guiños que nos entrega el director en la película: la bebida Piri, la presencia del tren y el diario La Discusión. 

La protagonista, Luisa Barrientos, una mujer de voz suave con sus compañeros y dura cuando quiere que la escuchen, dijo (y parafraseo) “esto no es una pelea con Chillán, es una pelea entre nosotros”. Chillán y San Carlos están en la región de Ñuble, creada en 2018 al separarse de la del Biobío, llevando a redefinir la configuración regional. 

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Chillán es la capital. San Carlos es una ciudad. Entre ambas hay 25 kilómetros. San Carlos tiene menos de la mitad de habitantes que Chillán. En lo esencial se parecen, solo que una es más grande que otra. Chillán es el Santiago de la región. Pero todo eso deja de ser importante, esa pelea sobre la diferencia sirve para introducir al tema principal: el imaginario de San Carlos, donde lo rural tiene un lugar transparente.

Entre muchas otras cosas, la película apela a la nostalgia. La añoranza que evoca la longaniza en una persona que vivió donde se produce, se vende y se come, da lo mismo si es de San Carlos o Chillán. La longaniza significa unión, comunidad. Uno nunca come choripan solo. Es sinónimo de celebración y de estar juntos. En la casa de mis tíos, abuelos y primos siempre hay longaniza en el asado del fin de semana.

Como chillaneja viviendo en Santiago durante más de la mitad de su vida, la calidad y origen de la longaniza ya dejó de importarme. El mero hecho de comer choripan fuera de mi ciudad significa una reivindicación de mi identidad. Dejé de ser quisquillosa porque acá encuentran rica cualquier longaniza. Uno termina mimetizándose.

Lo peor es que ahora solo sufro. No como carne hace más de tres años y lo que más extraño es el choripan. Mi familia tiene prohibido prepararlos si estoy presente, lo pedí explícitamente, no soporto ver cómo no soy parte de ese ritual familiar. Los vegetarianos fingimos que la longaniza vegetal es buena, pero no hay peor longaniza que la que finge serlo. Y no hay peor chillaneja que la que no come por elección.

Quizás, algún día, vuelva a encontrarme con ese pedazo de embutido. De momento he logrado no rendirme ante su seductor olor. El olor a mi ciudad. Un poco de eso fue lo que me pillé en ‘Denominación de Origen’.

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Hice un pequeño sondeo de opinión familiar explicándoles en simple de lo que trata la película. Un tío que vive en Chillán me dijo que eso no era cuestionable, la longaniza es de Chillán, que allá está la mayor venta del embutido (no tiene fundamento). A mi papá no le importó, me dijo que solo era una película. Mi mamá me respondió:

– Qué ridículo, la longaniza es de San Carlos.

Así de fácil desmontó mi creencia y adhesión a la idea de que era de mis habitantes chillanejos. Y simplemente no puedo desconfiar de la palabra de la mujer que eligió Chillán para que yo naciera, la que me preparó porotos con longaniza,  puré con longanizas y coció longanizas para mi choripan.