Paloma Salas Palomanía

PALOMANÍA

CÓMO LESBIANAS Y FANS DE INTERNET VIRALIZARON A PALOMA SALAS

Paloma Salas llena teatros, agota entradas en minutos y suma millones de reproducciones en TikTok. Pero la “Palomanía” no se explica solo por su manera de hacer comedia: también por las personas que la transformaron en un fenómeno. Hay quienes afirman que está en su prime, pero ella dice que no. Insiste en que sigue siendo “de nicho”. ¿Cuál es la fórmula detrás del Palomaverso? Este es el retrato de una comunidad que ni ella misma termina de entender.

x Florencia R. Retamal y Nicolás Urquiza Z.

Paloma Salas avanza hacia los flashes casi corriendo con un cuchillo carnicero en la mano. Queda menos de una hora para su segundo show en el Comedy Bar. Desearía estar acostada en el camarín scrolleando. En cambio, sale de la cocina y posa con las máquinas de pago del local. No deja de mirar a la cámara ni de hacer reír a los meseros. Está agotada; lo ha dicho más de 15 veces arriba y fuera del escenario. Aún quedan 20 minutos para partir cuando su equipo le comunica que agotó las entradas para sus presentaciones en agosto. 

“Yo debería haberme hecho famosa a los 20, no a los 40”, lanza. Le hacen saber cada vez más seguido que está viviendo su prime. “De mi carrera sí, pero no de chistosa”, aclara. Y es que guarda una nostalgia por el 2018, cuando hacía más shows a menor escala –muchos de ellos gratis– y todo era autogestionado por ella y su pareja. 

Sentía que lo estaba logrando y que pronto se convertiría en la comediante que quería. Si no llenaba teatros, “igual estaría bien”. Pero pasó mucho más después de eso. “Esta época es muy buena porque soy millonaria. Pero se alimenta de épocas como esa”, cuenta fingiendo que tiene una papa en la boca. 

Este año, con más de 420 mil seguidores en Instagram y 5 millones y medio de likes en TikTok, celebra una década de Lunes Locos –doble presentación que realiza todos los lunes en el Comedy Bar– y 15 años de carrera, que además del stand up, incluye la conducción de programas de televisión como Campo Minado (Vía X), de los podcasts Dueñas de Salas (con Jani Dueñas) y Expertas en Nada (con Elisa Zulueta), y su trabajo guionizando películas como El Lugar de la Otra y La Ola.

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

No le quita el sueño lo que está viviendo. Tampoco se entusiasma demasiado al hablar del sold out de su primer Teatro Caupolicán en agosto. Ni de sus presentaciones en cuatro ciudades de España y ocho de Chile, entre junio y julio. Asegura que sigue siendo una comediante “de nicho”.

Lo que sí la sorprende es la visibilidad que le dan sus redes sociales. Es nuevo para ella. No se hizo conocida por la televisión, un vodcast o publicando sketches. “¡No subíamos los afiches a redes sociales porque no existían!”, comenta casi gritando, “Yo alcancé a volantear para mis shows. Quedé en una franja de hueones completamente análogos”.

Tanto Paloma como varias de sus seguidoras –las Gen Z que comentan sus videos diciendo que la aman, las “mamita pilates” y lesbianas que la siguen desde el 2011–, tienen distintas teorías sobre su éxito. Y en la mayoría hay un punto en común: los cortes de Dieguito Reels.

Paloma contrató al cineasta Diego González (30) -a quién hoy llama “el archivador de mi museo”- para grabar sus rutinas y editar videos para redes sociales en 2024. De ahí el apodo. Había visto su trabajo con el comediante Altoyoyo y le gustó. 

-Hay un público en TikTok que igual puede pegar,  le comentó él. 

-Ya, hazte cargo tú. Esta es la clave, respondió ella.

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

Dos años después su público es otro. 

“Siento que vino gente muy joven hoy día, ¿qué le está pasando a mi carrera?”, se pregunta la humorista en un reel publicado en abril, “¿Es TikTok o no? Qué asco, hueón”.

Lo siguiente fue la Palomanía.

UN PÚBLICO DESCONOCIDO

“Al principio me caía mal y no entendía su humor, pero después entré en un bucle del que no he podido salir”, cuenta Ayelén Venegas (24) desde su casa en Florida, en la región del Biobío. 

Diego Reels confirma la fama de “mala onda” que le atribuyen a la comediante y que ella asume sin problema. “Los mayores comentarios en los videos siempre son ‘Ah, pesada culiá, la amo’”, comenta.

El cariño parasocial de la estudiante de estética hacia Paloma se concretó con una historia de Instagram hace menos de un mes. Su polola le regaló entradas para verla en el teatro de la Universidad de Concepción. En la foto, Salas aparece sentada con una pierna estrangulada bajo la otra. De fondo suena la canción ‘My Favorite Girl’ del primer álbum de Justin Bieber. Sobre ella se lee: mi amiga íntima 💋

Ayelén creció viendo rutinas del Festival de Viña junto a su familia y buscando videos de mujeres comediantes en internet durante su adolescencia, sobre todo de Alison Mandel y Natalia Valdebenito. Pertenece a la generación joven que llena los shows de Salas, la misma a la que le debe, quizás, la viralización de videos en los que les pregunta a gritos por qué van a verla y no están de fiesta con sus amigos.

Paloma Salas no entiende cuál es su público hoy. Pero admite que, al menos, le enorgullece la cantidad de lesbianas que van a verla. “Es un medidor de buen gusto, donde sea que haya muchas lesbianas”. Y agrega: “creo que los hombres homosexuales han bajado la vara”. 

Alguien que sí se arriesga con una respuesta es  Fabián Villareal (31), fan número uno de Paloma, bautizado así por ella misma. “Su público es gente con problemas y con mucha falta de atención”, bromea antes de decir: “Son profesionales millennial, progres y universitarios”.

Conoció a la comediante viendo Campo Minado en Vía X y la vio por primera vez en vivo hace más de una década en Viña. Paloma tenía casi 30 años esa noche que se presentó con Altoyoyo en un bar de la ciudad del mar. Un chiste sobre cómo las mujeres hacen casata tricolor y no pipí cuando menstrúan lo pilló desprevenido y su irreverencia le gustó. No sabe cuántas veces ha ido a sus shows. Antes de cortar la llamada recuerda que para celebrar sus 31 este año fue a ver a Paloma al Comedy.

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

Pero la también guionista prefiere no llamarles fans. “Los considero amigos y me encanta. He visto hasta cómo cambian de pololos”. 

Fabián ya no la ve en televisión, una etapa a la que Paloma dice sin recular que no regresaría. Tampoco escucha Expertas en Nada. Cree que no es para su target, a diferencia del canal de streaming de Fabrizio Copano, Somos Fabuloso. Ahí la ve conducir todos los miércoles al mediodía ‘Pegamento’, el programa que comparte con el músico Pedropiedra. Repara en que la heterogeneidad es lo que define al público de Salas hoy. “Es la reina del marketing. Ha ido agarrando más segmentos donde puede hacer su humor más masivo”, explica.

VIRALIZACIÓN, LA GAVIOTA DE PLATINO DE INTERNET

El humor llegó a la vida de Paloma Salas a través de sitcoms y especiales estadounidenses. No por el Festival de Viña ni la comedia chilena. “Mi abuela encontraba que el Jappening Con Ja era una hueá amarilla, que no se podía reír en dictadura y no nos dejaba verlo”, relata. 

Su infancia fue la de “una niña muy privilegiada que podía consumir contenido en inglés”. Leía libros que tenía su abuela sobre humoristas norteamericanos, como Bob Hope y Lenny Bruce, y en el colegio escuchaba especiales de comedia en su Walkman. 

Así como Paloma en su momento, Catalina Jofré (23) también sigue la comedia actual. Es del público más reciente de la humorista. Se declara fan de Expertas en Nada y cuenta que, luego de una ruptura este año, ver videos de Salas le permitía volver a reír. Dice que se sintió identificada con ella instantáneamente y que la admira por “ser quien es sin miedo de lo que dirán”

Aunque no lo recuerde con total claridad, Paloma Salas sabe de su existencia.

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

Al finalizar el show de cumpleaños de Fabrizio Copano en marzo de este año, los hermanos de la periodista le pidieron a la comediante enviarle un saludo. “Hola Catalina Jofré. Felicitaciones, eres la receptora de este video que no sé de qué se trata. Te quiero mucho”, dijo a la cámara. 

El tiktok acumula alrededor de 180 mil reproducciones y varios comentarios de personas con su mismo nombre que celebran tener un saludo personalizado de la humorista.

Hay otro video que también estalló en la red social. Supera el millón de visualizaciones y resume una parte importante del estilo de Paloma Salas.

“Mercurio retrógrado me está asesinando”, se queja la comediante al sentarse en el taburete del Comedy Bar. “Hay una persona con muletas. Entiende perfecto por lo que estoy pasando”, dice apuntando la primera fila. Cuando escucha a la mujer decir por qué las usa, su cara se desfigura.

– De nacimiento.

– La cagué, lo siento muchísimo. (…) Quédate tranquila con que hoy día me voy a suicidar de todas maneras.

Romina Bajbuj (41) relata que la sorprendió la naturalidad con la que le contestó. Valoró no recibir “frases políticamente correctas” de vuelta. “No hubo un intento de estereotipar o hacer una talla fuera de lugar. Me hubiera enojado mucho si hubiera cambiado el tema”, cuenta la periodista viñamarina. 

Lleva meses intentando conseguir entradas para verla por tercera vez. “No veo de nuevo a comediantes que no me hacen reflexionar. El humor de la Paloma en estos tiempos me parece absolutamente necesario. Su humor toma posición y lo hace desde un lugar políticamente incorrecto, no quiere cumplir un feministómetro”, comenta. 

Paloma Salas
Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

UNA MAMITA PILATES ZURDA Y CUICA

A Paloma Salas no le interesa defenderse cuando le dicen cuica. Ni usar de “tarjeta” su historia familiar diciendo que su abuela fue ayudista de perseguidos durante la dictadura de Pinochet. Tampoco busca distanciarse del público ABC1 con el que bromea en vivo. De alguna manera sabe que también viene de ahí, del mismo colegio  que la exvocera de Gobierno, Mara Sedini: el Santiago College.

Creció en una casa en la que se hablaba de política. De ahí que no resulte extraño que ese tipo de intervenciones sean habituales en sus espectáculos. Arriba y fuera del escenario, Paloma Salas se pronuncia de manera explícita contra el genocidio en Palestina y apoyó decididamente a la candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, en las elecciones presidenciales. 

Aunque sus seguidores aplauden su posicionamiento, le desagrada que la llamen valiente

“Que el resto sea cagón no me hace valiente”, dice con el dedo apuntando las ventanas de una cafetería en Providencia, “este edificio tiene marcas de balas. No somos valientes por postear una huea y que me manden un DM que diga ‘zurda culia’”. 

¿Piensas dos veces antes de actuar?

“Ni cagando. (…) Nunca se me ha cruzado por la mente dejar de ser como soy, me ha traído mucho éxito. Necesito tener libertad de decir lo que quiera. Si me ven posteando algo de una marca en mi hueá personal, es generalmente porque quería una entrada para algo”. 

En medio del éxito también ha recibido silencios. La penúltima semana de julio en el Club San Miguel –donde se presenta los miércoles con función doble– exclamó “aborto en todas las causales, aborto porque sí, aborto porque no, aborto en la Pronto Copec”.

¿Cómo te tomas esos silencios?

Para mí ha sido sorpresivo que hayan silencios también. Partí con un público conformado 100% de gays y señoras enojadas. Es muy nuevo que llegue gente con cara de que tiene establos en su casa, que no es la mayoría, y quizás no se imaginan que la cuica que vieron en el reel es así”. 

La gente facha la deja ser de izquierda, llega a ese público ‘mamita pilates’ que se identifica y se siente seguro con ella”, apunta Diego Reels. “Paloma representa a esa amiga cuica que votó por Boric”. 

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

Estás llegando a muchas más personas…

“Tengo la teoría de que todos los comediantes de hoy somos de nicho. Si vas a cualquier show de quienes estamos vendiendo hartas entradas, el público es súper parecido. Es fácil embolinar la perdiz con los followers y como es más gente, pensamos que es transversal. No como antes que solo eras un hombre, ibas al Festival de Viña, todo Chile se reía y no había Twitter para que alguien dijera ‘lo encontré fome’. Tal vez la transversalidad siempre ha sido una ilusión porque no había disenso”.

Desde el Bíobío, Ayelén lo confirma: “somos nicho, pero somos caleta”

El único humorista que escapa de esa regla, según Paloma, es el mismo a quien conoció en un workshop del guionista Robert McKee en el Teatro Nescafé cuando eran “unas guaguas”: Fabrizio Copano. “Es transversal: lo van a ver recién nacidos y abuelos”.

¿Y te da miedo que te funen? 

Me funó un niño esta semana”. 

VIÑA A LOS 150

A Paloma le han preguntado más de una vez si va a ir a Viña del Mar. De hecho, antes de que intentemos volver sobre lo mismo, ella toma aire y, de la forma más irónica que encuentra,  lanza: “Paloma Salas, ¿vas a ir al Festival de Viña?”.

“No estoy preparada para -y elegí no querer- ese nivel de exposición. Se me caen los órganos al suelo de imaginarlo. Me da mucho miedo”, admite finalmente, “Pero a los 150 años me encantaría. Tengo una fantasía de ir a Viña con muletas y sentarme en una silla de ruedas”. 

Romina Bajbuj cree que Paloma no necesita ese escenario. Para la periodista, Viña ya no es sinónimo de consagración como en los 90’s. De igual forma dice que la vería. “Si pasa, la voy a aplaudir”. 

Aunque la pregunta resuena en el momento más visible de su carrera, llegar hasta aquí le tomó más de una década. En 2006 entró a estudiar literatura convencida de que sería guionista. Desertó poco después y la comedia seguía sin ser una posibilidad. Tras telonear a Jani Dueñas y pasar “años en el barro, comiendo mierda, como en cualquier otra disciplina”, encontró en Born Standing Up, del ganador del Emmy Steve Martin, una idea que hoy también hace propia. 

“Lo primero que leí fue que un comediante se hace bueno después de 10 años de carrera. Hoy estoy de acuerdo. Toma demasiado tiempo encontrar a tu público y la forma en que quieres hacer esto. Es importante aprender a doblarse y no quebrarse”, afirma.  

Ahora, a días de su primer Caupolicán, deposita su confianza en la red de apoyo que la hace ahogar un grito de vergüenza antes de admitir quiénes la componen. “Mi grupo de amigos del colegio”, dice entre arcadas. Es víctima del mismo recurso que usa en sus rutinas. El éxito de la dirección audiovisual y el catering descansan en ese puñado de personas heterosexuales con hijos que hoy son amigos del suyo. 

Foto por Mila Belén (@mila.belen_).

¿Cuándo fue la última vez que provocaste un efecto en alguien más?

Hay gente que me escribe que está pasando por un pésimo año y que yo la hago reír. Son mensajes súper lindos, pero al mismo tiempo no sé qué tipo de coraza tengo en mi corazón que no puedo creer que sea cierto. Es genial hacer reír a la gente y que, en un mundo tan de pantallas y de dopamina con mega corporaciones globales saqueando nuestras almas, sigamos juntándonos de noche en un bar chico a contar historias. Es muy hermoso y me conmueve. Es un efecto para los dos lados.

En el Comedy Bar, Paloma Salas se despide de nosotros, cruza una pierna por encima de la otra y se deja caer en el sillón rojo brillante de todos los lunes. Está en su posición favorita, completamente horizontal. Desbloquea su celular y entra a Instagram. Comienza el scroll infinito. 

Aún quedan 5 minutos para su segundo show.