LA MUTANTE

REFLEXIONES DE UNA MUTANTE: "LA MATERNIDAD ES UN MONSTRUO DISFRAZADO DE OVEJA"

Fue la exclusión laboral y la disociación frente a su identidad lo que llevó a Constanza Tejo Roa (31), cineasta chilena, a registrar sus nueve meses de embarazo. En La Mutante se convierte en protagonista y directora de un documental íntimo, que ofrece durante ochenta minutos una mirada honesta sobre la metamorfosis de su cuerpo y las expectativas de la sociedad.  Estrenada el 9 de enero y disponible en salas independientes del país, el largometraje punky abre el debate sobre una cruda realidad: la maternidad como monstruo disfrazada de oveja. Aquí, compartimos parte de la experiencia de la directora.

x Constanza Tejo Roa

Nunca me sentí más monstruosa en mi vida como en el momento de mi embarazo. ¿Por qué nadie me lo dijo?, ¿Será que la culpa y el tabú es demasiado grande? Yo era una figura femenina atravesada por la vida y la muerte, deformándose hasta que los abdominales se desgarraron y la piel se llenó de grietas.

Me sentía tan engañada por mi género y todo el algodón de azúcar que me dijeron que sería esta experiencia, cuando lo que estaba pasando era que me estaba comiendo una gran paila de piure. Demasiado intenso, demasiado fuerte y que, en grandes cantidades, es simplemente insoportable.

Me volví prisionera de todas esas referencias que vi alguna vez en las películas; aquello profano y diabólico que aparecía en “El bebé de Rosemary”, en el hijo del diablo de “La profecía”, en la mutilación del cuerpo por un agente externo en “Alien”. También recordaba la rabia de “Frankenstein” por no ser aceptado tal como es, y en este último tiempo, el monstruo que desencadena “La sustancia”, intentando ser querido cuando excedió las reglas y ya no puede ser ese ícono de belleza y juventud que prometió ser y el que se nos ha obligado a seguir siendo como mujeres: eternamente jóvenes, eternamente bellas, eternamente delicadas, las tiernas ovejas de un rebaño.

La palabra monstruo está asociada a cualquier ser que presente características, por lo general negativas, ajenas al orden regular de la naturaleza, que inspiran miedo y repugnancia. También suele utilizarse como descalificativo para referirse a personas cuyos actos van en contra de los valores morales propios. Sin duda alguna, la definición perfecta para mí como embarazada.

Sin embargo, el monstruo también es ese ser diferente en el cual residen muchas veces fuerzas sobrenaturales que lo impulsan a seguir de pie. Es la gota que rebasa el vaso, el animal que se rebela contra el orden estipulado, la anagnórisis personal que el otro aún no entiende, la licencia y el permiso para descubrirse a una misma nuevamente.

El embarazo es atravesar una especie de limbo en donde unx está dejando de ser, para convertirse en alguien que todavía no es. Una mutación biológica, mental, social y cultural donde nos despojamos de todo lo que pensamos que somos, para responderle a la vida en tiempo presente, porque por más que queramos controlar algo de todo este proceso, la verdad es que no podemos.

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Por eso amo a los monstruos. Porque es esa enajenación perfecta por la que pasamos para volver a preguntarnos por nuestro destino y sé que solo en una incomodidad como esta  podemos darnos cuenta de que somos mucho más que una simple oveja.

La experiencia de la maternidad es lo más animal y monstruoso que he vivido en mi vida, pero también es lo que me permitió mirarme con ojos nuevos y reconocer una grandeza que jamás pensé tener ¿Quién dijo que las mujeres somos el sexo débil? Creo que no es casualidad que estudiando la morfología de las divinidades, muchas por no decir todas, presentan características monstruosas y es que el hecho de crear vida es demasiado fuerte y brutal.

¡Despierten mutantes! Ya es tiempo de reconocernos por lo que realmente somos, ya es tiempo de atravesar el miedo, ya es tiempo de honrar la divinidad que reside en nosotras.”.

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